Una escena cotidiana: el desayuno apurado

El sonido del despertador interrumpe un sueño reparador, obligándote a salir de la cama en un torrente de pensamientos. Apenas tienes tiempo para prepararte antes de salir de casa, así que el desayuno se convierte en una carrera de obstáculos. Después de una ducha rápida, te apresuras hacia la cocina, en donde las opciones son limitadas. En un apurado intento por obtener energía para el día, te lanzas a consumir una tostada con mermelada y un café instantáneo, todo mientras intentas responder a mensajes de correo electrónico en tu teléfono.

En estos momentos de prisa, la atención se dispersa. La mente está ocupada con tareas y compromisos, mientras que el cuerpo busca saciar el hambre de la forma más rápida posible. Este comportamiento, que muchos experimentamos a diario, revela una desconexión de lo que realmente significa alimentarse. Reinamos en el caos de la rutina moderna, dejando de lado la oportunidad de disfrutar de la comida y de nutrirnos con atención plena.

Las emociones que surgen en esta escena son variadas; desde la ansiedad de estar atrasado hasta la frustración por la falta de tiempo. Este desasosiego puede trasladarse a la relación que tenemos con la comida, donde nutrientes se convierten en opciones rápidas y la cualidad de lo que ingerimos se subestima. La prisa no solo afecta la elección de alimentos, sino que también altera cómo experimentamos el acto de comer. En lugar de saborear cada bocado y prestar atención a nuestras señales de saciedad, comemos sin “estar”, lo que puede dar lugar a una ingesta excesiva y a hábitos no saludables.

Reflexionando sobre esta realidad, es vital reconocer que la alimentación consciente podría contribuir significativamente a mejorar nuestra relación con la comida. Así, se hace evidente que dedicar un momento al desayuno no solo brinda energía, sino que también alimenta el cuerpo y la mente de una manera más equilibrada y satisfactoria.

Definiendo la alimentación consciente

La alimentación consciente se puede definir como un enfoque deliberado y atento hacia los hábitos alimenticios, donde “yo” presto atención plena a la experiencia de comer. Este concepto enfatiza la importancia de estar presente en cada bocado, reconociendo no solo el sabor y la textura de los alimentos, sino también las sensaciones que emergen en el cuerpo y las emociones asociadas con la comida. En un mundo donde el ajetreo y las distracciones son comunes, la alimentación consciente nos invita a detenernos, respirar y reflexionar sobre lo que consumimos y cómo esto nos afecta.

Una de las características esenciales de la alimentación consciente es la autonomía que proporciona a cada persona. No es necesario seguir a gurús o adherirse a dietas estrictas. En lugar de eso, se promueve una comprensión profunda de la propia bio-individualidad, el concepto que reconoce que cada individuo tiene necesidades alimenticias únicas basadas en su cuerpo, actividades y estado emocional. Esto permite disfrutar de los alimentos sin el peso del juicio o la culpa, ajustando la ingesta a lo que realmente se siente bien para uno mismo.¿que alimentos liberan mi mente de pensamientos pesados y rumiantes? y por otro lado ¿que pensamientos pesados y rumiantes me llevan a elegir “lo rápido” “lo fácil” copiando fórmulas sin escucharme ni escuchar a mi cuerpo?.

Las elecciones alimentarias tienen un impacto significativo en varios aspectos de nuestras vidas. Por ejemplo, una dieta equilibrada y consciente no solo puede aumentar nuestros niveles de energía, sino que también influye en nuestras relaciones personales y nuestra capacidad para interactuar de manera positiva con el entorno. Cuando elegimos alimentos que nutren y energizan nuestro organismo, mejoramos nuestra disposición para conectar con los demás y afrontar los desafíos diarios. En este sentido, la alimentación consciente no solo transforma nuestra relación con la comida, sino que también promueve un bienestar integral que abarca la mente, el cuerpo y el espíritu.Una alimentación consciente desde esta mirada propone no solo el tener la consciencia de que alimentos elegir en relación a sus características nutricionales sino también a percibir en que estado emocional estoy en el momento de alimentarme.

Los pilares de la alimentación consciente

La alimentación consciente se fundamenta en varios pilares esenciales que incitan a los individuos a adoptar un enfoque más consciente y saludable hacia la comida. Estos pilares son la presencia al comer, la escucha del cuerpo, la calidad y el origen de la comida, el contexto y las emociones, y la flexibilidad. Cada uno invita a la reflexión y puede transformar la relación que se tiene con la alimentación.

La presencia al comer es el primer pilar. Implica estar plenamente consciente de la experiencia de comer, sin distracciones como dispositivos electrónicos. Por ejemplo, comer en una mesa y dedicar tiempo a masticar cada bocado permite disfrutar más la comida y reconocer señales de saciedad. Este acto de atención ayuda a construir una apreciación más profunda por los alimentos y además me reconecta conmigo mismo en un momento en donde lo más importante soy yo mismo.

El segundo pilar, la escucha del cuerpo, se refiere a la capacidad de reconocer las señales que el cuerpo envía sobre hambre y saciedad. Este enfoque promueve una alimentación que se alinea con las necesidades reales del organismo, en lugar de seguir rutinas o dietas estrictas. Prestar atención a cómo se siente después de comer ciertos alimentos puede guiar hacia elecciones más saludables.durante mucho tiempo seguí patrones impuestos desde afuera. la idea de pertenecer a una familia de origen italiano hacía que la comida fuera una excusa de reunión(lo cual me parece hermoso)pero esas mesas tenían que ser “abundantes” a mas no poder. comer como si fuera la última cena de nuestras vidas. repitiendo esa costumbre sin saber exactamente porque y mas aún “para que” pero que va quedando y haciendo que el automático indique servir platos abundantes y terminarlos porque la comida “no se desperdicia”

En cuanto a la calidad y el origen de la comida, es fundamental optar por alimentos frescos y de temporada. Elegir productos locales y orgánicos no solo favorece la salud, sino también el medio ambiente. Por ejemplo, incluir más frutas y verduras frescas en la dieta diaria puede mejorar la salud general y aumentar el disfrute de las comidas, ahora bien, mas allá de los alimentos y la consciencia de alimentarse mi mirada apunta a entender que la alimentación no se encuentra escindida de los demás aspectos de nuestra existencia como son la mente el espíritu. el cuerpo y demás. yo mismo he seguido dietas sin equilibrarlas con los demás aspecto y sólo logré encapsularme en un estilo de alimentación y no logré mi mejor estado de vida.

El contexto y las emociones juegan un papel crucial en la alimentación consciente. Muchas personas comen por razones emocionales en lugar de físicas. Reconocer estos patrones puede ser el primer paso hacia una relación más saludable con la comida. Considerar qué emociones surgen al comer puede ayudar a establecer un vínculo más significativo con lo que se consume. yo he pasado varias veces por almuerzos o cenas con discusiones y peleas y otros tantos pendiente de lo que tenía que hacer o preocupado por algún tema a resolver sin estar presente en el momento de alimentarme o manifestar a través de mi alimentación mi baja autoestima llenándome de dulces para tener un momento de “placer” efímero con un alto costo para mi salud o comer con culpa porque me iba un poco de la “dieta” y no disfrutarme ni regocijarme en ese momento de alimentarme.

Finalmente, la flexibilidad permite a las personas adaptarse y disfrutar de la comida sin restricciones excesivas. Este pilar promueve un equilibrio entre el placer de comer y el cuidado de la salud. Permitir indulgencias de vez en cuando puede enriquecer la experiencia alimentaria y abogar por una visión más equilibrada de la nutrición y sobre todo encontrar esa alquimia natural de la alimentación la mente saludable el cuerpo y las emociones que hacen el todo en mi existencia, esa alquimia se logra cuando decido mirarme, meditarme, parar para escucharme.

Momentos aplicados: comiendo con consciencia

La alimentación consciente no se limita a un enfoque teórico, sino que puede integrarse fácilmente en nuestra vida cotidiana. Imaginemos una mañana tranquila, donde el aroma del café recién hecho llena el aire. Al levantarse, se puede dedicar unos minutos a preparar un desayuno nutritivo, observando cada ingrediente mientras se mezcla. Este enfoque no solo enriquece la experiencia, sino que también promueve una mayor conexión con la comida y sus beneficios para el cuerpo, este estado liviano “se siente hacer” no “se piensa en hacer ” es natural, sabio y elevado

Un paseo por el mercado local ofrece otra oportunidad ideal para la alimentación consciente. En lugar de apresurarse a llenar el carrito, tomarse el tiempo para observar las frutas y verduras frescas, verificar su origen y probar diferentes sabores puede ser revelador. Este momento de pausa no solo provoca una elección más consciente de alimentos, sino que también apoya a los productores locales y fomenta una economía sostenible además de elegir conectarme con lo que estoy haciendo en lugar de exigirme hacer.

Cenar con amigos brinda una excelente ocasión para practicar la alimentación consciente en un entorno social. En lugar de distraerse con el teléfono o la televisión, se puede elegir un espacio que permita conversar y disfrutar de cada bocado. Reflexionar sobre cómo cada alimento ha llegado hasta la mesa e involucrar a los demás en esta conversación puede enriquecer las relaciones interpersonales y fomentar una satisfacción más profunda al compartir la comida no olvidemos que como seres humanos y necesitamos del otro para conocer sobre nosotros mismos.

Por último, en momentos donde la prisa se hace presente, tener un plan B realista, como preparar una ensalada rápida con ingredientes accesibles, demuestra que la alimentación consciente no tiene por qué ser complicada. Simplemente requiere estar presente y disfrutar de los sabores al momento de comer. Adoptar estas prácticas en la vida diaria no solo incrementa el bienestar personal, sino que también transforma la manera en que nos relacionamos con los alimentos. Cada uno de estos momentos es una invitación a vivir con más atención y satisfacción.Entender que ser consciente no tiene que ver con la velocidad, puedo tener poco tiempo pero lo maximizo para estar conmigo y si desde esa premisa voy realizando las demas actividades del día construyo un hábito que tiene que ver con elegirme para poder elegir.

Práctica de 3 minutos: el ritual del comer

La alimentación consciente es una práctica que puede transformar la forma en que nos relacionamos con la comida y con nosotros mismos. A menudo, nos encontramos consumiendo nuestros alimentos de manera rápida y distraída, lo que impide disfrutar plenamente de cada bocado. Esta micro-práctica de tres minutos, conocida como “El Ritual del Comer”, puede ser el inicio de un viaje hacia la alimentación consciente.

Para comenzar, busca un lugar tranquilo donde puedas sentarte sin distracciones. Antes de iniciar tu comida, toma un momento para respirar profundamente. Inhala por la nariz durante cuatro segundos, mantén la respiración por otros cuatro y exhala lentamente por la boca durante seis segundos. Repite este ciclo de respiración dos veces. Esta técnica simple no solo ayuda a relajar el cuerpo, sino que también te ancla en el presente, preparando tu mente para lo que va a seguir.

A continuación, toma el alimento que vas a consumir. Observa su color, textura y aroma. Puedes sostener un trozo de fruta o un plato de comida y dedicar un instante a reflexionar sobre su origen. Pregúntate de dónde proviene, quién lo cultivó y qué ingredientes incluye. Este acto de meditación ayuda a crear un sentido de conexión y gratitud hacia el alimento que estás por disfrutar.

Finalmente, lleva el alimento a tu boca y mastica lentamente. Siente cada sabor y textura. Al masticar, recuerda que no hay prisa. Disfrutar del proceso puede ser tan satisfactorio como la comida misma. Integrar esta práctica en tu vida diaria no solo enriquecerá tu experiencia alimentaria, sino que hará que cada comida sea una oportunidad para practicar la conciencia y la gratitud. Dedicar tan solo tres minutos a este ritual puede ser un primer paso significativo hacia una alimentación más consciente.

esta páctica te enfrenta y te invita a meditar sobre que estado conseguiste luego de practicarla que pensamientos vinieron al conseguir ese estado ¿que pasó con el ‘pensamiento rumiante”?, ¿cuál sentís que es tu estado mas natural?. por supuesto como toda práctica nueva al principio requiere de constancia y perseverancia para que se convierta en un hábito, cuando esto se logra ya no necesitarás prepárate para este micro hábito porque lo que habrás incorporado es el estar con vos presente a cada momento agasajándote y priorizándote.

Preguntas de auto-chequeo: conociéndote mejor

La alimentación consciente invita a una reflexión profunda sobre nuestra relación con la comida y nuestro bienestar general. A continuación, se presentan cinco preguntas de auto-chequeo que pueden servir como herramientas valiosas para explorar y comprender mejor estos aspectos en tu vida. Cada pregunta está diseñada para fomentar la autorreflexión y promover una mayor conciencia sobre tus hábitos alimenticios sin caer en el juicio personal.

1. ¿Qué emociones surgen cuando pienso en la comida? Esta pregunta te permite identificar la conexión entre tus sentimientos y tus elecciones alimenticias. Prestar atención a tus emociones puede ayudarte a desentrañar patrones que a menudo influyen en tus decisiones sobre lo que comes.

2. ¿Cómo me siento físicamente después de comer ciertos alimentos? Reflexionar sobre la reacción de tu cuerpo después de las comidas puede ofrecerte información valiosa sobre cómo ciertos alimentos afectan tu bienestar físico. Observa cómo varía tu energía, digestión y estado de ánimo en función de lo que consumes.

3. ¿Compro comida de manera automática o con un propósito específico? Esta pregunta te invita a examinar tu proceso de compra y elección de alimentos. Preguntarte si actúas por impulso o si realmente seleccionas lo que piensas que es mejor para tu salud puede abrir un camino hacia hábitos más conscientes.

4. ¿Qué papel juega la comida en mi vida social y emocional? La comida a menudo se entrelaza con momentos significativos y celebraciones. Entender cómo influyen las interacciones sociales en tus elecciones alimenticias puede ayudarte a crear una relación más equilibrada y consciente con la comida.

5. ¿Qué cambios puedo realizar para nutrir mi cuerpo y mente de manera más efectiva? Esta última pregunta es clave, ya que promueve una mentalidad de cambio positivo. Considera pequeñas modificaciones que puedes incorporar para mejorar t

6. ¿que patrón de comportamiento alimenticio estoy sosteniendo y para qué?. tengamos en cuenta que al cerebro le cuestan los cambios y se resiste a lo nuevo pero el que realmente decide en tu vida no es tu mente si tú, darse cuenta de eso es lo te empiedra de manera efectiva y no de manera reactiva.

Al abordar estas preguntas con apertura, podrás comenzar un camino hacia el descubrimiento personal que fomenta una alimentación consciente y, en última instancia, un estado de bienestar más completo.

Esta receta es altamente adaptable y puede promover la cocina natural en su hogar. Por ejemplo, se puede añadir pollo a la parrilla o garbanzos cocidos para aumentar el contenido proteico. También, los amantes de los sabores intensos pueden incorporar hierbas frescas como albahaca o cilantro para realzar el platillo. Experimentar con diferentes verduras de temporada no solo proporciona variedad, sino que también asegura que los comensales se beneficien de los nutrientes que ofrecen los productos locales.

A través de esta mini-receta base, se busca fomentar la idea de disfrutar de la comida sin culpa, resaltando que la alimentación consciente se basa en la elección de ingredientes frescos y sencillos.

Mirádas para una Alimentación Consciente

La alimentación consciente es una práctica que ayuda a desarrollar una relación más saludable con la comida y con nosotros mismos. A continuación, presentamos tres sugerencias prácticas que se pueden implementar en la vida diaria para fomentar una alimentación consciente, enfatizando la flexibilidad y la autocompasión en este proceso de cambio.

La primera es dedicar tiempo a la planificación de las comidas. Tomarse unos minutos cada semana para planificar lo que se va a comer puede reducir el estrés y la toma de decisiones impulsivas. Al elaborar un menú, se puede incluir una variedad de alimentos frescos, saludables y nutritivos que se adaptan a las preferencias personales y al presupuesto. Esta práctica también permite evitar opciones poco saludables cuando se está apurado. Llevar una lista de compras puede ser de gran ayuda para mantener el enfoque y asegurar que se adquieren solo los ingredientes que se han seleccionado conscientemente.No es necesario tenerlo todo totalmente organizado tratá de tenerte un esquema un marco de acción y sobre eso improvisá déjate llevar.

La segunda es practicar la atención plena durante las comidas. Esto implica sentarse a la mesa sin distracciones como el teléfono o la televisión y enfocarse en la comida. Se recomienda masticar despacio y prestar atención a los sabores, texturas y olores de cada bocado. Este enfoque puede ayudar a reconocer las señales de saciedad y a disfrutar plenamente de la experiencia de comer. Además, al estar más presente, es más probable que se tomen decisiones más saludables, porque se está menos propenso a comer por estrés o aburrimiento. y si decides seguir con el celular o la televisión te invito a que igual estés presente consciente de que te estás alimentando. elegir mirar o escuchar malas noticias o algo que te exalte no es lo mejor para el momento de la comida. Recuerda siempre priorizarte vos ya que si no estás bien con vos va a ser muy difícil que estés bien con lo que te

La tercera es ser flexible y auto-compasivo. Es fundamental recordar que no existe una única forma “correcta” de alimentarse. Permitir pequeños placeres y ser indulgente con uno mismo es esencial para mantener una relación positiva con la comida. Si se llega a consumir algo que no estaba en el plan, es importante no castigarse ni sentirse culpable. La alimentación consciente se trata de la atención y la intención, no de la perfección. Con el tiempo, esta actitud puede contribuir a una mayor comprensión de las propias necesidades alimenticias y fomentar hábitos más saludables.

Te invitamos a Conectar con PROYECTO AWAKENOVA

A medida que concluye este recorrido sobre la alimentación consciente, es importante reflexionar sobre el potencial transformador que PROYECTO AWAKENOVA ofrece a todas aquellas personas que buscan mejorar su bienestar integral. Este proyecto no solo se trata de adoptar nuevas pautas alimenticias, sino que también invita a los participantes a explorar una libertad interna que permite una relación más sana con la comida y consigo mismos y con todo los que los rodea. Al concentrarnos en la alimentación como una práctica de autoconocimiento y cuidado personal, se abre un espacio para el crecimiento y la evolución.

Dar pequeños pasos sostenibles hacia un estilo de vida saludable es fundamental. A través de la práctica de la alimentación consciente, los individuos pueden llegar a apreciar cada bocado y entender mejor las señales que envía su cuerpo. Este enfoque no solo enriquece la experiencia culinaria, sino que también promueve hábitos que mejoran la salud física y emocional en el largo plazo. Además, disfrutar de la comida no implica renunciar a la salud; al contrario, se convierte en un medio para conectar con uno mismo y los demás de manera más profunda.

La comunidad PROYECTO AWAKENOVA está aquí para acompañarte en este viaje. Te invitamos a unirte a nosotros, donde podrás acceder a recursos, talleres y experiencias que fomentan el crecimiento personal y la educación continua sobre la alimentación consciente; la espiritualidad moderna; los viajes con propósito; finanzas conscientes; mente y bienestar y el arte como herramienta de conexión . No importa en qué etapa del proceso te encuentres, siempre hay espacio para aprender y crecer. Juntos, podemos construir un estilo de vida que celebre la diversidad de la comida y la alegría de cuidarnos. Así que, ¿estás listo para dar el siguiente paso y formar parte de esta comunidad emocionante que se dedica a la búsqueda del bienestar integral? Te animamos a seguir explorando y a formar parte de este movimiento hacia un futuro más saludable y consciente.

Te compartimos dos entrevistas que hicimos en uruguay a HARVEST y a CHECA dos lugares que se dedican a la alimentación consiente con alimentos naturales de estación sin imposiciones ni mas reglas que el autoconocimiento.Gracias por leer este blog

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